Contratar una limpieza no es como comprar un producto: vas a darle a alguien las llaves de tu casa o de tu negocio, y lo que recibes no se puede devolver. Por eso la diferencia entre una buena empresa y una mala casi nunca está en el precio por hora, sino en lo que queda claro antes de empezar. Estas son las siete preguntas que haríamos nosotros, y la respuesta que conviene escuchar a cada una.
1. ¿El precio es cerrado, y está por escrito?
Una orientación rápida está bien para hacerse una idea, pero el precio de verdad debería salir de conocer el espacio: metros, estado, accesos, frecuencia. Desconfía tanto de un precio exacto dado por teléfono sin preguntar nada como de un «ya lo vemos allí». Lo que buscas es un presupuesto cerrado y por escrito, en el que lo que vaya aparte esté dicho antes de empezar y no aparezca en la factura.
2. ¿Qué entra, exactamente, y qué no?
«Limpieza general» puede significar cosas muy distintas. Pide la lista de tareas por zonas: ¿se limpian los cristales por fuera?, ¿el interior de los armarios de la cocina?, ¿el horno? Y pregunta por lo que no entra y cuánto cuesta añadirlo, y si hay un importe mínimo por visita. Una empresa seria te lo enseña entero antes de contratar; en nuestra limpieza recurrente está publicado zona por zona.
3. ¿Tienen seguro de responsabilidad civil?
Un cristal que se raya, una mancha en un sofá, un objeto que se cae: son cosas raras, pero pasan. El seguro de responsabilidad civil es lo que cubre los daños que el equipo pueda ocasionar mientras trabaja en tu casa o en tu local. Pregúntalo directamente. Si la respuesta es vaga, ya tienes la respuesta.
4. ¿Hay permanencia? ¿Qué pasa si cancelo?
Algunas ofertas tienen permanencia y no pasa nada, siempre que se diga claro. Lo importante es saber, antes de firmar, cuánto dura el compromiso, cómo se da uno de baja y qué se paga si lo hace antes de tiempo. En nuestros planes de un año, por ejemplo, la permanencia es de 12 meses y está explicado qué se factura si te das de baja antes. Si esto no aparece por ningún lado hasta que quieres irte, mala señal.
5. ¿Vendrán a ver el espacio antes?
Para una oficina, un local, una comunidad o una limpieza de fin de obra, una visita previa no es un trámite: es lo que convierte una estimación en un precio en el que se puede confiar. Quien presupuesta un portal o una obra sin verlos está adivinando, y la diferencia la pagas tú después o la paga la calidad del trabajo. La visita, además, no debería costarte nada.
6. ¿Cómo se da por terminado el trabajo?
Es la pregunta que casi nadie hace y la que más problemas evita. Lo ideal es revisar el trabajo con el equipo antes de que se vaya, cuando todavía se puede repasar lo que haga falta, y no descubrir una zona olvidada al día siguiente. Pregunta también si hay garantía en los servicios en los que el tiempo puede estropear el resultado, como los cristales o las persianas.
7. ¿Cómo se paga, y hay factura?
Que te expliquen cuándo se paga (todo al final, una parte por adelantado, cada mes) y por qué medio, y que te den factura. Si la limpieza es para tu empresa o tu comunidad, la necesitas; si es para tu casa, es la prueba de lo que contrataste y de lo que pagaste.
Cómo lo hacemos nosotros
- Precio orientativo en dos minutos con la calculadora de la web, y visita previa gratuita para oficinas, locales y comunidades.
- Presupuesto cerrado: el precio que sale de la visita es el que se paga, y lo que vaya aparte se dice antes de empezar.
- Equipo con seguro de responsabilidad civil.
- El presupuesto se firma con un código que te llega al móvil o al correo, sin papeles.
- Al terminar puedes revisarlo con el equipo. En la primera visita, si estás de acuerdo, le das un código que te llega al móvil o al correo (o nos lo dictas por teléfono), y después te mandamos un informe por escrito.
- Garantía de 48 horas en cristales y persianas si el tiempo estropea el resultado.
¿Tienes alguna de estas dudas con tu caso? Escríbenos por WhatsApp y te la respondemos, o calcula tu precio orientativo en dos minutos.



