Moho negro en las juntas y la silicona de la ducha: cómo quitarlo con lo que tienes en casa

Llega el otoño, se cierran las ventanas, las duchas pasan a ser calientes y largas, y un día aparecen: puntitos negros en las juntas de los azulejos y una línea oscura en la silicona de la base de la ducha. Es moho, y es de lo que más se busca en internet sobre limpieza en estas fechas. La buena noticia es que casi siempre se quita con dos cosas que ya tienes en casa. La no tan buena es que, a veces, no se va con nada — y conviene saber distinguirlo antes de pasarte una tarde frotando.

Primero, mira dónde está

«Moho en la ducha» son en realidad dos problemas distintos, en dos materiales distintos, y no se tratan igual:

  • Entre azulejo y azulejoLas juntas de cemento (la lechada)Son porosas: el moho se queda en la superficie y en los primeros milímetros. Con paciencia, casi siempre se recuperan.
  • Donde la ducha se une a la paredLa siliconaEs una goma blanda. Si el moho lleva tiempo, crece por dentro y la mancha queda debajo de la superficie. Ahí ningún producto llega, y la solución es cambiarla.

Antes de empezar, tres cosas que no son exageración:

  • Guantes y ventana abierta (o el extractor puesto) durante todo el rato.
  • No cepilles el moho en seco. Moja primero: en seco levantas las esporas al aire, y las acabas respirando. Si en casa hay alguien con asma o alergia, que no sea esa persona quien lo limpie, o que use mascarilla.
  • No mezcles productos. Ni en el cubo ni en el mismo pulverizador. Uno, se aclara, y si hace falta, el siguiente.

Las juntas de los azulejos: bicarbonato y agua oxigenada

Es el remedio casero que funciona de verdad, y cuesta un par de euros. El bicarbonato hace de abrasivo suave para arrastrar la suciedad, y el agua oxigenada —la normal de farmacia, la de 10 volúmenes— es la que se encarga del moho y aclara la mancha.

  1. Moja las juntas con agua templada. Es lo que evita levantar esporas y lo que ayuda a que la pasta se agarre.
  2. Prepara una pasta de bicarbonato con un poco de agua, espesa, como de pasta de dientes. Extiéndela sobre las juntas con el dedo enguantado o con un cepillo de dientes viejo.
  3. Cepilla a lo largo de la junta, no de lado a lado. Un cepillo estrecho y de cerdas duras hace aquí la mitad del trabajo. Aclara.
  4. Aplica el agua oxigenada sobre las juntas que sigan oscuras —con un pulverizador o empapando un paño— y déjala actuar 10 o 15 minutos. Es el tiempo de contacto lo que hace el trabajo, no la fuerza del brazo.
  5. Cepilla otra vez, aclara bien y seca con un paño. Si queda alguna sombra, repite otro día: una junta muy manchada rara vez sale a la primera.

¿Y el vinagre? Funciona contra el moho, pero en las juntas de cemento no es buena idea usarlo a menudo: es un ácido y, a base de repetirlo, va comiendo la lechada hasta que la junta se desmorona. En mármol o piedra natural, ni una vez — deja una mancha mate que ya no se quita. Guárdalo para la silicona y la mampara.

Y otra cosa que se lee mucho: mezclar bicarbonato con vinagre. La espuma que sale es la señal de que se están anulando el uno al otro. Úsalos por separado y te harán más.

La silicona: el truco del papel empapado

En la silicona frotar sirve de poco: es blanda y el moho no está encima, está metido. Lo que funciona es dejar el producto mucho rato pegado a ella.

  1. Limpia la silicona con agua y jabón y sécala.
  2. Corta tiras de papel de cocina (o usa algodón), empápalas en agua oxigenada y pégalas a lo largo de la silicona. Mojadas se quedan adheridas solas.
  3. Déjalas varias horas, o toda la noche, sin usar la ducha. Si se secan, vuelve a mojarlas.
  4. Retíralas, aclara y seca.

Si la silicona sale blanca, perfecto. Si las manchas han aclarado pero siguen ahí —grises, como si estuvieran «debajo del plástico»—, es que el moho ha crecido por dentro. Puedes repetir todas las veces que quieras: no va a salir. Esa silicona ya ha cumplido, y lo que toca es cambiarla.

Cambiar la silicona: más fácil de lo que parece

No hace falta llamar a nadie. Hace falta paciencia en el paso que más gente se salta: quitar la vieja entera. Poner silicona nueva encima de la del moho no lo elimina, solo lo tapa, y en unas semanas vuelve a asomar por el borde.

  1. Retira toda la silicona vieja con un cúter o un rascador de plástico, con cuidado de no rayar el plato ni la bañera. Los restos que se quedan pegados salen frotando con el dedo o con un estropajo suave.
  2. Limpia la junta vacía con agua oxigenada para quitar el moho que haya quedado debajo.
  3. Deja que se seque del todo, mejor de un día para otro. Sobre una superficie húmeda la silicona no agarra bien, y por ese hueco vuelve a entrar el agua.
  4. Pon cinta de carrocero a los dos lados de la junta, dejando el hueco donde irá la silicona. Es el truco para que quede una línea recta.
  5. Aplica una silicona sanitaria antimoho en un cordón continuo, y alísala pasando el dedo mojado en agua con un poco de jabón.
  6. Quita la cinta enseguida, antes de que la silicona empiece a secar, y deja la ducha sin usar el tiempo que indique el envase (suele ser alrededor de un día).
Dos cosas que hacen todo esto bastante más fácil: un juego de cepillos para juntas, con uno en forma de V que entra en la junta en vez de resbalar por encima, y una silicona sanitaria antimoho para cuando toque cambiarla (va en cartucho, así que necesitarás una pistola de silicona).Ver los cepillos para juntasVer la silicona antimohoEnlaces de afiliado

¿Y la lejía? Blanquea la mancha, sí, pero para esto no la necesitas, y el baño se queda oliendo a cloro el resto del día. Si aun así la usas, diluida, con la ventana abierta, y nunca mezclada con vinagre, con amoniaco ni con otros limpiadores: juntos sueltan gases tóxicos. Es un accidente doméstico más frecuente de lo que parece, y un baño pequeño y cerrado es justo donde peor acaba.

Que no vuelva: cinco hábitos

El moho necesita humedad que se queda y algo de lo que alimentarse. Quítale las dos cosas y apenas aparece:

  1. Ventila después de cada ducha. Ventana abierta o extractor encendido un buen rato, también en invierno. Es lo que más cuenta, con diferencia.
  2. Pasa la rasqueta por la mampara y los azulejos, y seca con un paño la junta de silicona de abajo, que es donde el agua se queda encharcada. Es medio minuto.
  3. Deja la mampara o la cortina abiertas después de ducharte, para que el interior se seque.
  4. Aclara los restos de jabón y champú. Esa película que se queda en las juntas es justo de lo que se alimenta el moho.
  5. Una pasada a la semana de agua oxigenada en las juntas y la silicona, sin frotar ni aclarar. Corta el moho antes de que se vea.

Cuando no es cosa de limpiar: si el moho sale también en el techo, en las esquinas de las paredes o detrás de los muebles, o si lo quitas y en dos o tres semanas está otra vez igual, el problema no es la limpieza: es que en esa casa hay demasiada humedad, por condensación o por alguna filtración. Limpiarlo está bien, pero solo trata el síntoma. Ahí merece la pena que lo mire alguien que sepa de humedades.

El resumen, por si te has saltado lo de arriba

Moja antes de frotar y no mezcles productos. Las juntas de los azulejos se recuperan casi siempre con pasta de bicarbonato y agua oxigenada, con tiempo de contacto y un buen cepillo. La silicona se intenta con papel empapado en agua oxigenada toda la noche; si la mancha sigue debajo, se cambia, quitando antes la vieja entera. Y para que no vuelva, ventila y seca después de cada ducha.

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