Si en casa vive un perro o un gato, ya lo sabes: el pelo aparece en el sofá, en la ropa oscura, debajo de la cama y en rincones que acabas de limpiar. Se suele atacar al final del camino, con la aspiradora. Pero la mayor parte del trabajo se puede hacer antes, con la propia mascota, y además es la parte más agradable: tiempo, cariño y un buen cepillado.
El pelo que ves ya estaba muerto
El pelo que encuentras por casa no se arranca: es pelo que ya había terminado su ciclo y se había soltado, sobre todo el de la capa de abajo, el más fino. Se queda enganchado en el manto hasta que el animal se sacude, se rasca o se tumba en el sofá, y entonces se reparte. Por eso la idea es sencilla: si lo retiras tú antes, no acaba en el suelo.
El cariño también cuenta
Un animal estresado suelta más pelo. Los cambios, la soledad, el aburrimiento o la falta de ejercicio se notan en su comportamiento y también en su manto: se rasca más, se lame más y pierde más pelo. La atención, los ratos de juego y una rutina estable reducen ese estrés, y con él parte de la caída.
Y el cepillado es en sí un rato de cariño. Hecho con calma, en un sitio tranquilo y con alguna recompensa al final, la mayoría de perros y gatos acaban esperándolo.
El deslanador: una vez por semana
El deslanador es un cepillo pensado para llegar a la capa de pelo de abajo y retirar lo que ya está suelto y muerto, sin cortar el pelo sano. Retira de una pasada lo que un cepillo normal no alcanza.
La frecuencia importa: una vez por semana. Pasarlo más a menudo, o apretar demasiado, puede irritar y lastimar la piel de tu mascota. En las épocas de muda verás que sale mucho más pelo, pero la frecuencia es la misma: lo que cambia es la cantidad, no las veces.
Y no vale cualquiera: el deslanador para pelo largo es distinto del de pelo corto.
- Cómo es
- Púas o dientes más largos, que atraviesan el manto hasta el subpelo.
- Si usas el otro
- Uno de pelo corto se queda en la superficie y no saca el subpelo.
- Cada cuánto
- Una vez por semana
- Cómo es
- Dientes cortos y finos, que no necesitan entrar tanto.
- Si usas el otro
- Uno de pelo largo llega a la piel antes de tiempo y la puede irritar.
- Cada cuánto
- Una vez por semana
Unos consejos para usarlo bien:
- Con el pelo seco y desenredado, y siempre a favor del pelo.
- Sin apretar: deja que el cepillo trabaje. Si el animal se aparta o se queja, para.
- Pasadas cortas, con más cuidado en la barriga, las axilas y la cola, donde la piel es más fina.
- Nunca sobre heridas, rozaduras o piel irritada.
- Mejor en la terraza o sobre una toalla, para que lo que sale no se quede en casa.
- Si ves calvas, heridas o una caída que no es normal en tu mascota, llévala al veterinario: eso ya no es cuestión de cepillo.
Y en casa, lo que queda
Con el cepillado semanal cae mucho menos, pero algo siempre queda. Para eso:
- Aspira con el cepillo de tapicería por sofás y cojines, y en el suelo empieza por los sitios donde duerme.
- Un guante de goma un poco húmedo, pasado por el sofá, arrastra el pelo que la aspiradora no levanta.
- Lava su cama, sus mantas y las fundas donde se tumba con regularidad: es donde más pelo se acumula.
- Con mascotas, los filtros del aire acondicionado se llenan antes: revísalos más a menudo.
Hay pelo que se queda clavado en el tejido del sofá, del colchón o de la alfombra y ya no sale aspirando. Para eso está la limpieza de colchones, tapicería y alfombras por inyección-extracción. Y si contratas una limpieza recurrente, cuéntanos si hay mascotas: cambia la frecuencia que de verdad necesita tu casa.
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