El cristal está mate, áspero de verdad, y ya no se ve bien a través. No es una mancha: es la mampara entera, y lleva así meses o años. Ese es el nivel 3. Tiene arreglo muchas veces — pero no siempre, y conviene saber cuál es tu caso antes de ponerte a frotar.
Antes de nada: puede que no todo sea cal
Esta es la parte que casi nadie cuenta. Cuando la cal lleva años secándose sobre el mismo cristal, no solo se acumula encima: con el tiempo puede dañar la superficie del propio cristal. Y un cristal dañado se ve igual de mate que uno con cal, pero no se arregla con ningún producto.
Hay una forma sencilla de distinguirlo: si después de desincrustar a fondo ya no queda tacto rugoso —pasas el dedo y está liso— pero el cristal sigue turbio, lo que ves ya no es cal. Es el cristal. Y ahí insistir con más producto o más fuerza no lo aclara: lo raya.
Te lo contamos primero porque es justo el caso en el que la gente acaba estropeando la mampara, convencida de que le falta frotar un poco más.
¿La tuya está en este nivel?
- 1. LeveEl cristal se ve empañado pero sigue liso al tacto. Se quita con un antical normal y un paño: lo cuento en la primera entrada de la serie.
- 2. ModeradaManchas y cercos marcados, rugoso al tacto, pero el cristal todavía se transparenta. Hace falta un desincrustante y repetir: lo cuento en la segunda.
- 3. Incrustada — es la de esta guíaEl cristal está mate, áspero de verdad, y ya no se ve bien a través. Lleva así meses o años.
Si quieres intentarlo en casa
Se puede, con dos condiciones: paciencia en vez de fuerza, y aceptar que puede no quedar perfecto. Aquí se gana con varias pasadas suaves, no con una bruta.
- Ventila y ponte guantes antes de abrir el producto. Irrita la piel y puede dañar los ojos, y aquí vas a hacer varias pasadas.
- Protege el marco. El producto va solo al cristal. Aluminio, manetas y silicona los pica el ácido, y eso no tiene vuelta atrás. Tapa la parte de abajo con papel si puede chorrear.
- Con la mampara seca, aplica de abajo arriba y no dejes que se seque encima. Si se está secando, humedece otra vez.
- Frota con esponja blanca o microfibra, sin apretar de más. Si una zona no cede, no insistas ahí: pasa a la siguiente y vuelve después.
- Aclara con mucha agua, también el marco y las gomas aunque no les hayas echado nada.
- Repite. A este nivel lo normal son varias pasadas, en días distintos si hace falta. Cada una saca una capa.
- Mira el resultado con el cristal seco. Si ya está liso pero sigue turbio, para: estás en el caso de arriba, y a partir de aquí frotar solo lo empeora.
Lo que no hay que hacer, y a este nivel tienta más que nunca:
- Ni cuchillas ni rascadores de vitrocerámica. Parecen la solución cuando la cal no cede, y sobre un cristal ya castigado cualquier raya se queda para siempre. Y en un cristal rayado la cal agarra mejor.
- Ni estropajo verde ni nada metálico, por lo mismo.
- Nunca lo mezcles con lejía, ni lo uses justo después de haberla echado sin aclarar: un antical es ácido, y ácido con lejía desprende cloro. De uno en uno y ventilando.
- Guantes siempre, y cuidado con los ojos. Irrita la piel y puede provocar una irritación ocular grave.
- Ni aluminio, ni mármol ni piedra natural. Lo dice el propio envase: el ácido los ataca. Si tu plato de ducha o el suelo son de piedra, protégelos también.
- Ni marco, ni manetas, ni silicona. Es lo que se estropea de verdad y lo que no se arregla luego.
Cuándo es mejor que lo hagamos nosotros
Este es el nivel en el que más sentido tiene llamarnos, y no solo por el esfuerzo. Aplicamos el desincrustante sin tocar marco ni gomas, y terminamos con un tratamiento que hace que el agua resbale en vez de quedarse, para que no vuelva a este punto.
Y te diremos con claridad si lo que queda es cal o es el cristal. Si es el cristal, es mejor saberlo antes que después de haberlo rayado.
Si quieres saber qué costaría en tu caso, calcula tu precio orientativo en dos minutos, sin compromiso. Y si lo que quieres es no volver a pensar en ello, en la limpieza recurrente la mampara se repasa en cada visita, para que la cal no vuelva a acumularse.
Y cuando la tengas limpia, que no vuelva
Un cristal no llega al nivel 3 de golpe: llega a base de dejar secar el agua encima, ducha tras ducha. El gesto que lo corta cuesta diez segundos: al salir, pasa un limpiacristales de mano o un paño por la mampara, de arriba abajo. No hay gota, no hay cal. Una pasada de antical de diario de vez en cuando hace el resto, y un baño que ventila y seca rápido acumula mucha menos.
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