Nadie espera a que el motor se gripe para cambiarle el aceite al coche. Sabemos que el coche anda igual con el aceite viejo… hasta el día que deja de andar, y que ese día la factura del taller no se parece en nada a la de una revisión.
En casa hacemos justo lo contrario. El aire acondicionado enfría, la persiana sube, el agua de la lluvia se va y las placas producen. Nada avisa, no hay ningún piloto que se encienda en el salpicadero, y por eso nadie se acuerda de ellos hasta que fallan. Y cuando fallan, casi siempre ya no es una limpieza: es una reparación.
Estos son los seis «cambios de aceite» de una casa, qué pasa si se dejan y cada cuánto conviene hacerlos.
1. Los filtros del aire acondicionado: el filtro del habitáculo
El filtro retiene el polvo, el pelo de las mascotas y la grasa que flota en el aire. Cuando se llena, el aparato tiene que forzar para mover el mismo aire: enfría menos, gasta más, hace más ruido y reparte por la habitación lo que el filtro ya no puede retener. Un aparato que trabaja forzado verano tras verano es el que acaba necesitando al técnico.
Cada cuánto: cada 6 meses, antes de empezar a usarlo en verano y antes del invierno si también da calor. Con mascotas, obras cerca o mucho uso, antes.
2. El filtro del purificador de aire: el que nadie mira
Un purificador con el filtro saturado sigue encendido, sigue haciendo ruido y la lucecita sigue verde, pero ya no purifica: mueve el aire a través de un filtro que no retiene nada más. Es el caso más claro de aparato que «funciona» sin hacer su trabajo. En los sistemas integrados en la vivienda pasa lo mismo, pero además no se ve.
Cada cuánto: una vez al año, o antes si el fabricante de tu modelo lo indica. Los filtros de recambio no se lavan: se sustituyen.
3. Los conductos y rejillas de ventilación: los pulmones de la casa
Por los conductos y las rejillas de baños, cocina y ventilación pasa todo el aire que se renueva en casa, y con él polvo y humedad que se van quedando pegados. Un conducto sucio ventila peor: el baño tarda más en secarse, los olores se quedan y la humedad encuentra dónde asentarse.
Cada cuánto: una vez al año.
4. El cajón y el motor de las persianas: la correa de distribución
Dentro del cajón de la persiana se acumula el polvo de años, y ahí es donde trabaja el motor o el eje que la enrolla. Una persiana motorizada no se rompe de golpe: primero hace ruido, luego va más lenta, luego se para a medias. Cada una de esas fases es el motor trabajando con más esfuerzo del que debería. Abrir el cajón, limpiarlo y hacer un engrase básico es mucho más sencillo que cambiar un motor quemado. Y si el motor ya está averiado, eso es trabajo de un técnico de persianas; la limpieza es lo que evita llegar hasta ahí.
Cada cuánto: el cajón y el motor, una vez al año. Las lamas, que son las que se ven, agradecen una limpieza cada 3 meses.
5. Canalones y desagües: el sistema de refrigeración
Un canalón lleno de hojas y tierra no avisa hasta que llueve fuerte. Entonces el agua no baja por donde tiene que bajar: rebosa por la fachada, se mete por donde encuentra y aparece semanas después como una mancha de humedad en una pared o en un techo. Lo mismo pasa, a menor escala, con los sifones del fregadero y el lavabo y con el sumidero de la terraza: primero tragan lento, luego se atascan.
Cada cuánto: los canalones, una vez al año, mejor en otoño, cuando ya ha caído la hoja; dos si hay árboles cerca. Los sifones de fregadero y lavabo, cada 6 meses.
6. Las placas solares: los neumáticos
Las placas no dejan de producir de un día para otro: pierden poco a poco, con cada capa de polvo, calima, polen o excrementos de pájaro, y con la cal que deja el agua dura al secarse. Como el descenso es gradual, nadie lo nota en la factura de un mes, igual que nadie nota que va con los neumáticos bajos hasta que mira el consumo. Y la suciedad que se deja años acaba incrustada y ya no sale con agua.
Cada cuánto: cada 6 meses, y con agua osmotizada, que no deja cal. Más información en la limpieza de placas solares.
La revisión de la casa, de un vistazo
| Qué | Cada cuánto | Primer aviso de que toca |
|---|---|---|
| Filtros del aire acondicionado | Cada 6 meses | Enfría menos o huele al encenderlo |
| Filtro del purificador | Una vez al año | Pasa el tiempo y el aire no mejora |
| Conductos y rejillas de ventilación | Una vez al año | El baño tarda en secarse, olores que no se van |
| Cajón y motor de persiana | Una vez al año | Ruido, va lenta o se para a medias |
| Lamas de persiana | Cada 3 meses | Polvo al subirla |
| Canalones | Una vez al año (en otoño) | Agua que rebosa o manchas en la fachada |
| Sifones de fregadero y lavabo | Cada 6 meses | Traga lento o huele |
| Placas solares | Cada 6 meses | Polvo o marcas blancas de cal a la vista |
No hace falta hacerlo todo el mismo día, igual que no se cambian a la vez el aceite, los neumáticos y la correa. Lo que importa es tener la lista y no esperar a que algo se rompa para acordarse de que existía.
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